Verde vs. Caguama: Know Your Nesting Species
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Two species share our stretch of beach in Akumal, and once you know what to look for, telling them apart is easier than it sounds.
The loggerhead (Caretta caretta), known locally as caguama, is the more frequent nester here. She has a large, blocky head and a reddish-brown carapace, and her tracks show an alternating, asymmetrical gait—you can often spot a slight offset between the left and right flipper marks. Loggerhead clutches average around 100–120 eggs.
The green turtle (Chelonia mydas), or tortuga verde, nests less often on our beach but is common in the seagrass beds just offshore, where adults graze almost exclusively on marine plants—the source of the greenish fat that gives them their name, not their shell color. Her tracks tend to be more symmetrical, with both front flippers moving together in a smoother, more even pattern.
Neither species can be identified from the tracks alone with total certainty—that’s why every nest gets logged with photos and, where possible, direct observation. But learning to read these signs is one of the first skills every SAVE volunteer picks up, and it changes the way you see a beach at night.
Dos especies comparten nuestro tramo de playa en Akumal, y una vez que sabes qué buscar, distinguirlas es más fácil de lo que parece.
La caguama (Caretta caretta) es la que anida con más frecuencia aquí. Tiene una cabeza grande y robusta, un capazón café-rojizo, y su rastro muestra un andar alternado y asimétrico—a menudo se nota un ligero desfase entre las marcas de las aletas izquierda y derecha. Sus nidadas promedian entre 100 y 120 huevos.
La tortuga verde (Chelonia mydas) anida con menos frecuencia en nuestra playa, pero es común en los pastos marinos justo frente a la costa, donde los adultos se alimentan casi exclusivamente de plantas marinas—de ahí la grasa verdosa que le da su nombre, no el color de su capazón. Su rastro suele ser más simétrico, con ambas aletas delanteras moviéndose juntas en un patrón más uniforme.
Ninguna especie puede identificarse con total certeza solo por el rastro—por eso cada nido se registra con fotos y, cuando es posible, observación directa. Pero aprender a leer estas señales es de las primeras habilidades que adquiere cada voluntario de SAVE, y cambia por completo la forma en que ves una playa de noche.